No era la primera vez que tenía ese sueño, le hubiera gustado conocer porqué se repetía…
Restaba poco de primavera, un sol brillante reinaba sin que agobie el calor, se encontraba solo en el bote de madera meciéndose rítmicamente en la laguna. La ausencia de otros ruidos hacía audibles los zumbidos de los tábanos, los abruptos movimientos de los peces cerca de la superficie y de los pájaros entre los juncales. Pese que había transcurrido un buen rato desde su llegada, todavía percibía los ecos de la bajada del ancla que salpicó primero, para hundirse burbujeante después hasta el fondo barroso. Seguido, el hueco sonido del subir de los remos a su costado, la primer distensión y a preparar las precarias artes de pesca.
Ahora se encontraba hipnotizado mirando la boyita que se destacaba de los colores del paisaje pero que no obstante, se movía al ritmo de la pausada cadencia del agua, balanceándose apenas. No muy lejos, en un claro entre los juncos de la orilla, sentada sobre un precario muelle de maderos negros, una joven dibujaba en el agua con los dedos de sus pies desnudos.
Restaba poco de primavera, un sol brillante reinaba sin que agobie el calor, se encontraba solo en el bote de madera meciéndose rítmicamente en la laguna. La ausencia de otros ruidos hacía audibles los zumbidos de los tábanos, los abruptos movimientos de los peces cerca de la superficie y de los pájaros entre los juncales. Pese que había transcurrido un buen rato desde su llegada, todavía percibía los ecos de la bajada del ancla que salpicó primero, para hundirse burbujeante después hasta el fondo barroso. Seguido, el hueco sonido del subir de los remos a su costado, la primer distensión y a preparar las precarias artes de pesca.
Ahora se encontraba hipnotizado mirando la boyita que se destacaba de los colores del paisaje pero que no obstante, se movía al ritmo de la pausada cadencia del agua, balanceándose apenas. No muy lejos, en un claro entre los juncos de la orilla, sentada sobre un precario muelle de maderos negros, una joven dibujaba en el agua con los dedos de sus pies desnudos.

8 comentarios:
Este escrito tiene sonido. Se lee y se escucha, ¡fantástico!
:)
Sí, tiene razón Manda, no le hace falta música de fondo. Ya suena bien.
En aguas tranquilas se puede dibujar con dedos, ¡precioso!
Besos,
PD: Ruffus, espero no te importe utilizar tu espacio para decirle a India que me ha vuelto loca de ilusión su visita por mi rinconcito. Guiños y risas para ambos,
Bueno, al menos tiene alguna loable utilidad.
Fui yo, solo que no le doy a las teclas.
Me ha encantado !!!! ..he oido todos los sonidos y he notado el calorcillo del tibio sol...:-)
Precioso y diria que hasta..minimalista :-)
Besitos
Gracias Gwy, muy lindas tus pinturas. Ruffus
Es la primera vez que leo los comentarios a una entrada y antes que esta. Quizás lo hice porque me atrajo el número 7, al que sucedo con el 8.
Ahora se encontraba hipnotizado mirando la boyita
Esta imagen me gustó, Ruffus. Pienso que me ha gustado por entenderla bien, por guardarla en mi experiencia; no ya con una boyita, pero sí con otros objetos que se mueven a merced de algo.
Gracias.
Un placer.
Publicar un comentario