Recién en la escalera me crucé con los de Dormicentre, esos que tienen la oferta del colchón nuevo tomándote el usado. Ya los de arriba nos habían avisado del cambio, el viejo no daba más, ni bien se sentaban en la cama los resortes emitían quejidos que oíamos con Joan desde abajo. Ni se quieran imaginar lo que era en el silencio de la noche, llegaba clarito el ñiqui ñiqui que al principio tapábamos subiendo el volumen de la tele, pero que al poco tiempo, cuando comenzamos a distinguir lamentos y gemidos, no podíamos dejar de utilizar como introducción de nuestra propia fiesta.
Joan se puso en forma, sobretodo en el verano cuando los muelles se quejaron también a la siesta.
Pensándolo bien ahora será aburrido…, a no ser que suspenda la escudella, baje y los alcance en la escalera. Si les doy unos Euros por el usado, seguro Joan me lo va a agradecer

3 comentarios:
jajajajaja! Menuda sorpresa! Verás cuando lo lea la pérfida madame Mô... Muy bueno!
A pesar de todo, muy bueno, è vero, señor cronista de I5! Por cierto... quién cñ es Joan??
Madamme Mô
menos alcahueta, de tô
Tontina, que no te enteras. Joan es aquel pintor tan mayor, que a pesar de pasarse los domingos a la intemperie exponiendo sus obras en la rue, no quiere vender ni una.
Siempre sospeché que entre Ruffus y él...había más que una buena amistad.
En "Las Taques" se cocieron historias que mejor no saber.
Goos morning!
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