miércoles, 20 de febrero de 2008

¿Quién nos podrá convencer de que no somos inmortales?
Parece que nadie.
Sigamos tratando de acumular bienes, tiempo…
¡Que saludable sería poder reconocer el límite!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que precisamente por mi exceso de conciencia ante la mortalidad, soy de los que no esperan a nada y se comen la vida a mordiscos. Tiene sus inconvenientes, pero se olvidan rápido para pasar a otro tema.
¿Límites? Esos sólo los puede poner el propio cuerpo.
PD: ¿Va con segundas la entrada?

Aprendiza de risas dijo...

Creo que nada tiene que ver el comerse el mundo a mordiscos con la creencia de que la vida no es algo caduco.
La pasión no está reñida con la inmortalidad.

Besos,

Mandarina azul dijo...

Ruffus, no sé si sabrás que yo a mi India ya la quería un huevo. Pero es que, desde que gracias a ella, puedo acceder a tu mundo compartido... todavía la quiero más.
Lo de casarnos (mi India y yo), ahora que ya ella puede casar lo tenemos más fácil. Autocasamiento. ¡Y tú el padrino, eh! :)

Ruffus dijo...

Está bien, acepto. Pero el padrino mira de afuera, fijate si no queda por allí una ubicación mas protagónica.